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68-EL MECANISMO DE ANTICITERA

julio 12, 2013

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPlaneta Azul presenta evidencia inexplicable para la ciencia e historia oficial, en la búsqueda de civilizaciones ancestrales. “Hace más de 21 siglos, un mecanismo fabulosamente ingenioso fue creado en Grecia. Un dispositivo capaz de indicar el estado de los cielos durante las décadas venideras: la posición del sol y la luna, las fases lunares e incluso eclipses. Pero este increíble invento se perdería en el fondo del mar y sus secretos olvidados… durante 2000 años”. El mecanismo de Anticitera es Considerado Oopart (literalmente, ‘artefacto fuera de lugar’). Por ser un objeto de interés histórico, arqueológico o paleontológico que se encontró en un contexto muy inusual o aparentemente imposible, que podría desafiar la cronología de la historia convencional. El mecanismo de Anticitera es una calculadora mecánica antigua diseñada para el cálculo de la posición del Sol, la luna, y algunos planetas, permitiendo predecir eclipses. Fue descubierto en los restos de un naufragio cerca de la isla griega de Anticitera, entre Citera y Creta, y se cree que data del 87 a. C. Transcurrían las pascuas del año 1901 cuando el pescador de esponjas Elías Stadiatos descubrió durante sus inmersiones un barco anticitera cuadrante[1]hundido en el mar Egeo cerca de la isla de Anticitera, en el archipiélago de Dodecaneso. El navío estaba casi completamente recubierto de formaciones calcáreas, lo que hizo indudable la gran antigüedad del hundimiento (luego investigadores y arqueólogos determinarían que se había hundido por lo menos un siglo antes de cristo). Se advirtió que contenía un objeto metálico completamente oxidado y cubierto por formaciones calcáreas. Al aparecer después de la segunda guerra mundial en 1946  se descubrió un nuevo método para eliminar el óxido, el cual fue aplicado por el profesor, Dereck de Solla Price, de la universidad de Oxford, para descubrir las características del objeto que se encontraba dentro del ánfora. De la reconstitución, apareció el enigmático Anticitera, mostrando sus ruedas dentadas, engranajes y diales con inscripciones en griego antiguo y su “imposible” capacidad para calcular la posición de los planetas del sistema solar. La primera reacción pública fue la típica necedad de historiadores y científicos convencionales, cuestionando la antigüedad del mismo e incluso la del propio naufragio. Puestos a analizar el artefacto, no pudieron determinar su antigüedad, aunque finalmente mecanismo-de-anticitera-1024x417[1]reconocieron que llevaba dos mil años sumergido, y que se encontraba dentro del barco al momento del hundimiento. Se cree que data del 87 a. C.  La máquina presenta 40 ruedas de engranaje, 3 ejes, 1 rueda de 240 dientes, 9 escalas móviles, 1 eje mayor para activar la parte exterior que consta de una esfera en un extremo y dos en el otro ( una indicaría las posiciones galácticas y la otra mediría la posición del sol, mientras la que se encuentra solitaria sería para marcar el tiempo transcurrido entre las dos del otroanticitera23[1] extremo ), un diferencial integrado ( un enorme”imposible” para la “ciencia oficial” ) por varias ruedas, cada una de las cuales puede moverse a una velocidad, que es la suma o la diferencia de las contiguas. El diferencial corresponde a un plano con una corona acompañada de un piñón central. Entre sus espacios giran varios satélites. La rueda central tiene un borde con dientes de 1,3 mm. Cada uno, en la cual aparecen, el Sol, Venus, Mercurio, Marte, posiciones de la Luna y de las estrellas. El objeto no es un “mecanismo” ya que funciona con un sistema y un tipo de energía no mecánica que todavía hoy desconocemos, pero que seguramente será coherente con  la tecnología empleada en su confección, concebido como un elemento para medir propiedades que sólo serían concebibles con tecnologías más avanzadas que anticitera%202[1]las actuales. Como se tiene la certeza que parte del mecanismo se extravió, no es descabellado pensar que el artefacto completo podría hacer lo mismo con los planetas del sistema solar y tal vez de otros cuerpos celestes. Un estudio más reciente fue hecho con rayos X. De su aplicación se concluyó que el Anticitera es un ordenador “mecánico”. En 2006 lograron descifrar cómo encajaban los engranajes mediante tomografías computadas: tomaron diez por milímetro y luego las reconstruyeron tridimensionalmente con la computadora, de allí sugirió el cómo podría haber sido la estructura completa en la que se encontraba montada el aparato: sobre la parte delantera habría tenido un dial circular con dos escalas concéntricas (una dividida en 365 días y la otra en 360 grados, con las marcas de los doce signos del zodíaco). Las agujas se habrían movido a lo largo de este círculo mostrando algorítmicamente la posición del sol, la luna, los planetas y las fases lunares, incluyendo la órbita irregular de la luna, conocida como la ppost7[1]primera anomalía lunar. Las letras marcadas sobre el zodíaco habrían sido una especie de índice que permitía saber cuándo salían y se ocultaban ciertas estrellas en diferentes momentos del año. Sobre la parte de atrás, habría habido dos diales en espiral, uno encima del otro. El de arriba con cinco vueltas y un calendario lunisolar de 235 meses, que representaban 19 años, al cabo de los cuales la distribución de las lunas nuevas volvía a repetirse. El de abajo tenía 223 celdas, de las cuales cada una representaba un mes lunar. Allí habrían estado descriptos los eclipses lunares, solares o de ambos, y a qué hora iban a suceder. En un dial subsidiario figuraban los números 8, 16 y 0, y permitiría corregir el ciclo agregándole ocho o 16 horas, según correspondiera. En 2008, también se sugirió que la aguja de un dial secundario indicaría, cada cuatro años, cuándo se producirían los juegos olímpicos. El mecanismo de Anticitera es uno de los primeros mecanismos de engranajes anticitera%201[1]conocido, y se diseñó para seguir el movimiento de los cuerpos celestes. De acuerdo con las reconstrucciones realizadas, se trata de un mecanismo que usa engranajes diferenciales, lo cual es sorprendente dado que los primeros casos conocidos hasta su descubrimiento datan del siglo XVI. De acuerdo con los estudios iniciales llevados a cabo por el historiador Derek J. de Solla Price (1922-1983), el dispositivo era una computadora astronómica capaz de predecir las posiciones del Sol y de la Luna en el zodíaco, aunque estudios posteriores sugieren que el dispositivo era bastante más “inteligente”. Empleando técnicas de tomografía lineal, Michael Wright, especialista en ingeniería mecánica del Museo de Ciencia de Londres, ha realizado un nuevo estudio del artefacto. Wright ha encontrado pruebas de que el mecanismo de Anticitera podía reproducir los movimientos del Sol y la Luna con exactitud, empleando un modelo epicíclico ideado por Hiparco, y de planetas como Mercurio y Venus, empleando un modelo también epicíclico derivado de Apolonio de Perga. No obstante, se sospecha que parte del anticitera_radiografia_A[1]mecanismo podría haberse perdido, y que estos engranajes adicionales podrían haber representado los movimientos de los otros tres planetas conocidos en la época: Marte, Júpiter y Saturno. Es decir, que habría predicho, con un grado más que respetable de certeza, las posiciones de todos los cuerpos celestes conocidos en la época. En 2010 el proyecto de investigación Antikythera, con un equipo internacional de científicos con miembros de la Universidad de Cardiff (M. Edmunds, T. Freeth), Universidad de Atenas (X. Moussas. I. Bitsakis) y la Universidad de Tesalónica (J. S. Seiradakis), en colaboración con el Museo Arqueológico de Atenas (E. Magkou, M. Zafeiropoulou) y la Institución Cultural del Banco de Grecia (A. Tselikas), usando técnicas desarrolladas por HP (T. Malzbender) y X-tex (R. Hudland) para el estudio del mecanismo de Antikythera, desarrolló una fotografía 3D basándose en tomografía computarizada de alta resolución. El resultado fue que se trata de una calculadora astronómica que predice la posición del sol y la luna en el cielo. El artefacto muestra las fases de la luna en cada mes utilizando el modelo de Hiparco. Tiene dos escalas en espiral que cubren el ciclo Calípico (cuatro ciclos Metónicos, 4 × 19 años) y el ciclo de Exeligmos (3 ciclos de Saros, 3 × 18 años), prediciendo los eclipses de sol y luna. El mecanismo es aún más sofisticado de lo que se creía, con un enorme nivel científico en su diseño. Gracias a las técnicas actuales, se habría anticitera%203[1]podido entender el funcionamiento del aparato. Basándose en la forma de las letras que pueden  leerse en el mecanismo (H. Kritzas) se estableció su año de construcción, entre el 150 y el 100 a. C., más antiguo de lo que se estimaba. Como Hiparco fue el más importante astrónomo de la época, es posible que ese científico sea quien pensó el complicado mecanismo del instrumento. El mecanismo servía para fijar con exactitud la celebración de los Juegos Olímpicos en la antigüedad. El interior del artefacto contiene una inscripción que indica Nemea (en referencia a uno de los juegos que fueron más importantes), y Olimpia. Con dichos diales se fijaba con precisión la última luna llena más próxima al solsticio de verano cada cuatro años, fecha en la que se iniciaban los juegos. El mecanismo era una solución mecánica a la problemática de reflejar con engranajes las regularidades planetarias conocidas por los babilonios. El mecanismo reflejaba la anomalía solar y los movimientos planetarios así como también mostraría su posición en el zodíaco. Según los teóricos de los antiguos astronautas el complejo conjunto dePOST4P[1] más de treinta engranajes traduciría en este planetario portátil la idea de un modelo geométrico del cosmos de los babilónicos, una civilización anterior a la griega varios siglos, que a la vez habían  heredado la base de su conocimiento de otras civilizaciones más antiguas, o tal vez de origen extraterrestre, cuya cultura ancestral inspiró a los filósofos griegos. Pareciera que la idea de movimientos circulares perfectos que siempre se atribuyó a los dioses, podría no provenir de las teorías platónicas sobre el mundo de las esferas, sino de soluciones mecánicas que daban cuenta de la astronomía babilónica. Jamás hubiéramos imaginado que una civilización antigua fuera capaz de construir un dispositivo de semejante precisión. El mecanismo aún esconde muchos misterios. Creemos que no fue el primero, dada su sofisticación y complejidad. Y no comprendemos por qué esta tecnología tan extraordinaria desapareció durante varios reloj_anticitera[1]siglos para reaparecer en los relojes astronómicos a partir del siglo XIV. El primer estudioso del artefacto, el profesor Dereck de Solla Price quien en su libro “La Ciencia después de Babilonia”, al referirse al Anticitera, dijo: “considero que hay algo “verdaderamente espantoso” en este descubrimiento” y pidió luego la revisión de toda la arqueología. Planeta Azul espera haber contribuido con sus lectores, en la toma de conciencia sobre el hecho real y siempre negado por la ciencia e historia oficial, de que la raza humana y otras civilizaciones avanzadas han interactuado y  habitado la tierra desde hace miles de millones de años.

RECOPILACION INVESTIGATIVA: ING. REYNALDO PEREZ MONAGAS

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