h1

93-SUBSUELO AMERICANO EL INFRAMUNDO DE LOS DIOSES

noviembre 8, 2013

indians-271En nuestro Planeta Azul, tal y como creen los teóricos de los antiguos astronautas, hace miles de años, una civilización desconocida o alienigena construyó un sistema habitable de estructuras subterráneas en el subsuelo del continente americano. Los indios hopi, asentados en el estado norteamericano de Arizona, y que afirman proceder de un continente desaparecido en lo que hoy es el océano Pacífico, recuerdan que sus antepasados fueron instruidos y ayudados por unos seres que se desplazabanblue-ancient-hopi-art en escudos voladores, y que les enseñaron la técnica de la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas. Es importante resaltar que muchas otras leyendas y tradiciones orales indígenas del continente americano hablan de la existencia de redes de comunicación y de ciudades subterráneas. Además existe una nutrida literatura y suficientes investigadores incluyendo a los teóricos de los antiguos astronautas que mantienen la hipótesis de que debajo de la superficie 4693700de nuestro planeta habitan seres inteligentes desconocidos por nosotros. Según estos estudiosos existen diversas hipótesis acerca de la posibilidad de que inteligencias procedentes de fuera de nuestro planeta posean puntos de apoyo subterráneos o subacuáticos en el planeta Tierra. Centrémonos en las zonas del continente americano, que tienen mayores posibilidades de conectar con este mundo inteligente subterráneo que aflora en muchas narraciones de los indios del Norte, del Centro y del Sur de este vasto continente americano, recogidas desde la época de la conquista hasta nuestros días. Recorreremos América comenzando por el Norte para terminar, en trayecto descendente sobre el mapa, en el Norte de Chile. Hay más de un investigador que afirma que el polo Norte alberga tierras cálidas y la entrada hacia un mundo interior basados en fotografías satelitales de un enorme agujero en el polo norte. La polémica foto del Polo Norte tomada en 1968 por el satélite ESSA-7, que muestra un extraño agujero negro donde debería estar el Polo. Los indios hopi afirmanpolo que sus antepasados proceden de unas tierras hundidas en un pasado remoto en lo que hoy es el océano Pacífico. Y que quienes les ayudaron en su éxodo hacia el continente Americano fueron unos seres de apariencia humana que dominaban la técnica del vuelo y la de la construcción de túneles e instalaciones subterráneas. Los hopi están asentados hoy en día en el estado de Arizona, cerca de la costa del Pacífico. Entre ellos y la costa, se halla el estado de California. Y en el extremo norte de este estado existe un volcán nevado, blanco, llamado Shasta. Las leyendas indígenas del lugar explican que en su interior se halla una inmensa ciudad que sirve de refugio a una raza de hombres blancos, dotados de poderes superiores, Cover_shastasupervivientes de una antiquísima cultura desaparecida en lo que hoy es el océano Pacífico. El único supuesto testigo que accedió a la ciudad, el médico Dr. Doreal, afirmó en 1931 que la forma de construcción de sus edificios le recordó las construcciones mayas o aztecas. El nombre Shasta no procede del inglés, ni de ninguno de los idiomas ni dialectos indios. En cambio, es un vocablo sánscrito, que significa «sabio», «venerable» y «juez». Sin tener noción del sánscrito, las tradiciones indígenas hablan de sus inquilinos como de seres venerables que moran en el interior de la montaña blanca porSE-ELE~1 ser ésta una puerta de acceso a un mundo interior de antigüedad milenaria. Los teóricos de los antiguos astronautas afirman que notificaciones más recientes de los habitantes de la cercana colonia de leñadores de Weed refieren apariciones esporádicas de seres vestidos con túnicas blancas que entran y salen de la 909955071montaña, para volver a desaparecer al tiempo que se aprecia un fogonazo azulado semejante al que se produce cuando un ovni cambia de dimensión. Tradiciones orales recogidas de los indios sioux y apaches confirman la convicción de los hopi y de los indígenas de la región del monte Shasta, de que en el subsuelo del continente americano mora una raza de seres de tez blanca, superviviente de una tierra hundida en el océano. Pero también mucho más al norte, en Alaska y en zonas más norteñas aún, esquimales e indios hablan una y otra vez de la raza de hombres blancos que habita en el piramide-de-la-lunasubsuelo de sus territorios. Descendiendo geográficamente en mapa del continente americano hacia el Sur, en México existe la creencia de que bajo la pirámide del Sol en Teotihuacán (la «ciudad de los dioses»), se esconde por el lado opuesto de la corteza terrestre —o sea en el interior del subsuelo— una ciudad en la cual se afirma que se halla el dios blanco. Trasladándonos a la península del Yucatán, hallaremos en su extremo norte, oculta en la espesura de la selva, una ciudad descubierta en 1941 que se extiende sobre un área de 48 km2, Jy que guarda en el silencio del olvido más de 400 edificios que en alguna época remota conocieron esplendor. Fue hallada por un grupo de muchachos que, jugando en las inmediaciones de una laguna en la que solían bañarse, se toparon con un muro de piedras trabajadas, oculto por la vegetación. Cuando los teóricos de los antiguos astronautas recogieron información entre los indios de la región. Un chamán les hizo saber que la ciudad se llamaba Dzibilchaltún, palabra que era desconocida en el idioma maya local, y que la laguna era llamada Xlacah, cuya traducción sería «ciudad vieja”. Una leyenda transmitida por los indios de generación en generación, afirma que, en el fondo de la laguna, existía una parte de la ciudad que se alzaba arriba, en la jungla. De acuerdo con la narración del viejo chamán, muchos siglos antes había en la ciudad de OLYMPUS DIGITAL CAMERADzibilchaltún un gran palacio, residencia del cacique. Cierta tarde llegó al lugar un anciano desconocido que le solicitó hospedaje al gobernante. Si bien demostraba una evidente mala voluntad, ordenó sin embargo a sus esclavos que preparasen un aposento para el viajero. Mientras tanto, el anciano abrió su bolsa de viaje y de ella extrajo una enorme piedra preciosa de color verde, que entregó al soberano como prueba de gratitud por el hospedaje. Sorprendido con el inesperado presente, el cacique interrogó al huésped acerca del lugar del que procedía la piedra. Como el Burning_of_Darknessanciano rehusaba responder, su anfitrión le preguntó si llevaba en la bolsa otras piedras preciosas. Y dado que el interrogado continuó manteniéndose en silencio, el soberano montó en cólera y ordenó a sus servidores que ejecutasen inmediatamente al extranjero. Después del crimen, que violaba las normas sagradas del hospedaje, el propio cacique revisó la bolsa de su víctima, suponiendo que encontraría en ella más objetos valiosos. Mas, para su desespero, solamente halló unas ropas viejas y una piedra negra sin mayor atractivo. Lleno de rabia, el soberano arrojó la piedra fuera del palacio. En cuanto cayó a tierra, seteotihuacan originó una formidable explosión, e inmediatamente la tierra se abrió engullendo el edificio, que desapareció bajo las aguas del pozo, surgido éste en el punto exacto en el que cayó a tierra la piedra. El cacique, sus servidores y su familia fueron a parar al fondo de la laguna, y nunca más fueron vistos. Pero continuemos nuestra travesía a través de estas ruinas del Yucatán septentrional; donde existe una pirámide que albergaba ídolos diferentes de las representaciones habituales de las divinidades mayas. Otro edificio cercano se revela como ra2-4mucho más importante. Se trata de una construcción que difiere totalmente de los estilos tradicionales mayas, ofreciendo características arquitectónicas jamás vistas en ninguna de las ciudades mayas conocidas. En el interior del templo —adornado todo él con representaciones de animales marinos— Allí se descubrió un santuario secreto, tapiado con una pared, en el que se encontró un altar con siete ídolos que representaban a seres deformes, híbridos entre peces y hombres. Seres similares por lo tanto a aquellos que en tiempos remotos revelaron inconcebibles conocimientos astronómicos a los dogones, en el África central, y a aquellos otros que nos refieren las tradiciones asirias cuando hablan de su divinidad Oannes. A una profundidad mayor de 45 metros, bajo la ciudad de Dzibilchaltún Al llegar al fondo de la vertical, se advierte un declive bastante pronunciado, que se encamina hacia el tramo subterráneo del pozo. Allí  los teóricos de los antiguos oannesastronautas se encontraron varios restos de columnas labradas y con restos de otras construcciones. Con lo cual parecía confirmarse que la leyenda del palacio sumergido se fundamentaba en un suceso real. Este enclave del Yucatán presenta certeras similitudes con las ruinas de Nan Matol, la ciudad muerta del océano Pacífico de la que afirman complot_trous_bleu2proceder los indios americanos. También allí se conserva una enigmática ciudad abandonada y devorada por la jungla, a cuyos pies, en las profundidades del mar, los submarinistas descubrieron igualmente columnas y construcciones engullidas por el agua. Desplazándonos más hacia el sur al estado mexicano de Chiapas, junto a la frontera con Guatemala. Allí moran unos indios diferentes, de tez blanca, por cuyos secretos subterráneos ya se había interesado en marzo de 1942 el mismo presidente Roosevelt. Pues cuentan los lugareños que saben por sus antepasados que en la extensa red de subterráneos queaaa surcan su territorio, se hallan en algún lugar secreto unas láminas de oro, sobre las que alguien dejó escrita la historia de los pueblos antiguos del mundo, donde se narra con bastante precisión lo que sería la Segunda Guerra Mundial, y que implicaría para todas las naciones más poderosas de la Tierra. Este relato llega a oídos de Roosevelt a los pocos meses de sufrir los Estados Unidos el ataque japonés a Pearl Harbor. Los estudiosos de los antiguos astronautas afirman que semejantes planchas de oro fotointeriorguardan estrecha relación, igualmente, con las que luego veremos se esconden en los citados túneles de Tayu Wari, en el Oriente ecuatoriano. Prosiguiendo hacia el Sur. El siguiente paso que se da desde Chiapas pisa tierra guatemalteca. En el año 1689 el misionero Francisco Antonio Fuentes y Guzmán no tuvo inconveniente en dejar descrita la «maravillosa estructura de los túneles del pueblo de Puchuta», que recorre el interior de la tierra hasta el pueblo de Tecpan, en Guatemala, situado a unos 50 km del inicio de la estructura subterránea. A finales de los 40, un anciano sacerdote español narró su visita, años atrás, a una zona situada al otro lado de la sierra y a cuatro días de camino en dirección a la frontera mexicana, que estaba habitada por una tribu de indios que imagesCAC3FRDNpermanecían aún en el estado original en que se hallaban antes de la conquista. El sacerdote afirmaba que dichos indios habían podido sobrevivir en su estado original gracias a que —siempre que aparecían tropas extrañas— se escondían bajo tierra, en un mundo subterráneo dotado de luz, cuyo secreto les fue legado en tiempos ancestrales por los dioses que habitan bajo tierra. Y aportó su propio testimonio de haber comenzado a desandar un túnel debajo de uno de los edificios de Santa Cruz del Quiché, por el que Corredor_-_Cueva_de_los_Tayosen opinión de los indios antiguamente se llegaba en una hora a México. En un túnel excavado en el subsuelo de una finca situada en los montes de Costa Rica cuentan los lugareños que estaban desde hace años limpiando aquel túnel de la tierra y las piedras que lo taponaban que al final del mismo se halla el «templo de la Luna», un edificio sagrado, uno de los varios edificios expresamente construidos bajo tierra hace milenios por una raza desconocida, que de acuerdo con sus registros había construido una ciudad subterránea de más de 500 edificios. Y ya expedicon2bmoriczbastante más al Sur, en la intrincada selva del Oriente amazónico ecuatoriano,  se encuentra la boca del sistema de túneles conocidos por Los Tayos —Tayu Wari en el idioma de los jíbaros que los custodian—, en los que el etnólogo, y minero húngaro J. Moricz hallo después de buscarla por todo el continente sudamericano, una auténtica biblioteca de planchas de metal. En ellas, estaba grabada con signos y escritura ideográfica la relación cronológica de la historia de la Humanidad, el origen del hombre sobre la Tierra y los conocimientos científicos de una civilización extinguida. Por los testimonios r1235129406esim_030recogidos, a partir de allí partían dos sendas subterráneas principales: una se dirigía al Este hacia la cuenca amazónica en territorio brasileño, y la otra se dirigía hacia el Sur, para discurrir por el subsuelo peruano hasta el Cuzco, el lago Titicaca en la frontera con Bolivia, y finalmente alcanzar la zona lindante a Arica, en el extremo norte de Chile. De acuerdo con investigaciones realizadas por los teóricos de los antiguos astronautas y por otra parte con las informaciones minuciosamente recogidas en Brasil por el periodista alemán Karl Brugger, con cuyo asesinato en la década de los 80 desaparecieron los documentos de su investigación, se hallarían en la cuenca alta del AmazonasAgarthaEntrance-1067x600 diversas ciudades ocultas en la espesura, construidas por seres procedentes del espacio exterior en épocas remotas, y que conectarían con un sistema de trece ciudades ocultas en el interior de la cordillera de los Andes. Enlazando con estos conocimientos, sabemos desde la época de la conquista que los nativos ocultaron sus 3048852360_2e5b56665benormes riquezas bajo el subsuelo, para evitar el saqueo de las tropas españolas. Todo parece indicar que utilizaron para ello los sistemas de subterráneos ya existentes desde muchísimo antes, construidos por una raza muy anterior a la inca, y a los que algunos de ellos tenían acceso gracias al legado de sus antepasados. Posiblemente, el desierto de Atacama en Chile sea el final 574858_307131019361903_990398766_ndel trayecto, en el extremo Sur. Estamos hablando pues, al final del trayecto, de la zona que las tradiciones de los indios hopi citados al inicio de esta publicación—arriba en la Arizona norteamericana—, señalan como punto de llegada de sus antepasados cuando —ayudados por unos seres que dominaban tanto el secreto del vuelo (ingeniería aeroespacial) como el de la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas (ingeniería arquitectónica)—, se vieron obligados a abandonar precipitadamente las tierras que ocupaban en lo que hoy es el océano Pacífico.

RECOPILACION INVESTIGATIVA: ING. REYNALDO PEREZ MONAGAS

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: