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227-LOS ILLUMINATI

abril 3, 2019

Planeta azul se presenta nuevamente, en esta oportunidad con una reseña sobre los Illuminati. Este grupo secreto tiene una larga historia y se cuenta que están detrás de los sucesos más importantes de la humanidad. Es la teoría de la conspiración que empequeñece al resto y es una mezcla de todas: asegura que los Illuminati son los supuestos amos que controlan el planeta y operan secretamente tratando de establecer un Nuevo Orden Mundial. Esa extraña paranoia empezó con una divertida obra de ficción en los años 60.

¿Qué nos dice esto acerca de nuestra disposición a creer lo que leemos y escuchamos? ¿Y qué puede revelar el mito de los Illuminati acerca de las noticias falsas y las historias por las que seguimos siendo influenciados hoy?

Cuando la mayoría de las personas tratan de examinar la historia de la sociedad secreta, se encuentra con la Orden de los Illuminati (Iluminados) de la era de la Ilustración.

Fundada en 1776, era una sociedad secreta bávara de intelectuales que se agruparan en privado y se oponían a la influencia religiosa y elitista sobre la vida cotidiana.

Incluía a varios progresistas bien conocidos en ese momento, pero, junto con los francmasones, fueron gradualmente proscritos por los críticos conservadores y cristianos y el grupo desapareció.

O al menos esa era la historia hasta la década de 1960.

Los Illuminati de los que oímos hablar hoy están muy poco influenciados por los bávaros, como aprendí del autor y locutor David Bramwell, un hombre que se ha dedicado a documentar los orígenes del mito.

Más bien, la manía por la contracultura, el LSD y el interés en la filosofía oriental que caracterizaron la década de los 60 fueron en gran parte responsables de la encarnación moderna (y totalmente infundada) del grupo.

Todo empezó en medio del Verano del Amor de 1967 y el fenómeno hippie, cuando emergió un pequeño texto impreso: “Principia Discordia“.

(El plan para traer caos a la sociedad era) difundir desinformación a través de todos los portales. Y decidieron que lo harían inicialmente contando historias sobre los Illuminati”

David Bramwell, experto en los Illuminati

El libro era una parodia de una religión satírica conocida como discordianismo, invocada por los anarquistas y pensadores entusiastas que pedían a sus lectores adorar a Eris, diosa del caos.

El movimiento discordiano deseaba provocar desobediencia civil, bromas y engaños.

El texto en sí nunca llegó a ser más que una curiosidad de la contracultura, pero uno de los principios de la fe -que tales actividades podrían provocar un cambio social y forzar a los individuos a cuestionar la realidad- fue inmortalizado por un escritor, Robert Anton Wilson.

Según Bramwell, Wilson y uno de los autores de Principia Discordia, Kerry Thornley, “decidieron que el mundo se estaba volviendo demasiado autoritario, demasiado estrecho, demasiado cerrado, demasiado controlado“.

Querían traer el caos a la sociedad para sacudir las cosas, y “la forma de hacerlo era propagar la desinformación”, dice Bramwell.

 “(El plan era) difundir la desinformación a través de todos los portales: a través de la contracultura, a través de los medios de comunicación, a través de cualquier medio. Y decidieron que lo harían inicialmente contando historias sobre los Illuminati”.

En ese momento, Wilson trabajaba para la revista Playboy.

Él y Thornley comenzaron a enviar cartas falsas de lectores hablando de esta organización de élite secreta llamada Illuminati. Luego enviaron más cartas, para contradecir las que acababan de escribir.

“El concepto detrás de esto era que si usted da muchos puntos de vista en una historia, en teoría -idealista- la población comienza a examinar los temas y a pensar”, explica Bramwell.

La idea era que la gente se preguntara si podía confiar en la manera en la que le estaban presentando la información, añade el experto.

“Era una forma idealista de hacer que la gente despertara. Lo que, por supuesto, no ocurrió de la manera que esperaban”.

El mito del caos de los Illuminati llegó realmente lejos.

Wilson y otro escritor de Playboy escribieron la trilogía “Illuminatus”, que atribuyó “encubrimientos” de nuestros tiempos -como quién le disparó a John F. Kennedy- a los Illuminati. Los libros fueron un éxito y se adaptaron en una obra de teatro en Liverpool.

Hoy esta es una de las teorías de conspiración más citadas del mundo; incluso celebridades como Jay-Z y Beyoncé han asumido el simbolismo del grupo, levantando sus manos en el triángulo Illuminati en conciertos.

La facilidad para compartir y propagar rumores por internet de Illuminati, en sitios como 4chan y Reddit, ha contribuido a la fama que tiene en la actualidad.

Pero vivimos en un mundo lleno de teorías conspirativas y, lo que es más importante, de creyentes en la teoría de la conspiración.

En 2015, los politólogos descubrieron que aproximadamente la mitad del público general en Estados Unidos apoya al menos una teoría de la conspiración.

Estas incluyen desde la conspiración Illuminati a la presunta falsa ciudadanía estadounidense de Obama, o la creencia generalizada de que los ataques del 11 de septiembre fueron realizados por los servicios de inteligencia estadounidenses.

“No hay un perfil del teórico de la conspiración”, dice Viren Swami, profesor de `psicología social en la Universidad de Anglia Ruskin.

“Hay diferentes perspectivas de por qué la gente cree en estas teorías, y no son necesariamente mutuamente excluyentes. La forma más simple de explicación es que las personas que creen en las teorías conspirativas están sufriendo algún tipo de psicopatología“.

Otra conclusión a la que se han referido los investigadores es que estas teorías podrían proporcionar formas racionales de comprender los acontecimientos que confunden o amenazan la autoestima.

“Te dan una explicación muy simple”, añade Swami, quien publicó una investigación en 2016 que encontró que los creyentes en teorías de la conspiración son más propensos a sufrir de experiencias estresantes que los no creyentes.

Otros psicólogos también encontraron el año pasado que las personas con mayores niveles de educación son menos propensas a creer en las teorías de la conspiración.

El gran cambio ahora es que los políticos, particularmente Donald Trump, están empezando a usar conspiraciones para lograr apoyo”

Viren Swami, profesor de psicología social

“Particularmente en el sur de Asia, las teorías de la conspiración han sido un mecanismo para que el gobierno controle al pueblo“, señala Swami.

“En Occidente, es típicamente lo contrario; han sido tema de personas que carecen de poder, lo que da lugar a teorías de conspiración para desafiar al gobierno. Como con el 11 de septiembre. Si la gente carece de poder, las teorías de la conspiración pueden sembrar las semillas de la protesta social y permitir que la gente haga cuestionamientos.

“El gran cambio ahora es que los políticos, particularmente Donald Trump, están empezando a usar conspiraciones para lograr apoyo”.

El presidente número 45 de Estados Unidos repitió sistemáticamente a través de los medios de comunicación que su antecesor, Barack Obama, realmente no había nacido en Hawái.

También acusó a varios estados de EE.UU. de fraude electoral después de las elecciones de 2016 y su equipo de campaña fue responsable de propagar historias ahora desacreditadas como Pizzagate y la Masacre de Bowling Green.

“La gente podría desentenderse de la política dominante si cree en las teorías de la conspiración”, dice Swami. “También es mucho más probable que se involucre con puntos de vista racistas, xenófobos y extremistas“.

La idea de una elite intocable y secreta hace eco en personas que se sienten abandonadas e impotentes; Trump ha dicho que quiere representar a estas personas.

“Si Wilson estuviera vivo, estaría en parte muy contento, y en parte en shock”, señala Bramwell.

“Tal vez habrá más estabilidad a medida que la gente luche contra las ‘falsas noticias’ y la propaganda. Estamos empezando a entender cómo los medios sociales nos están ofreciendo las ideas que queremos creer. Son cámaras de ecos”.

La Orden de los Illuminati fue fundada en 1776 en Baviera, Alemania, por el jurista Adam Weishaupt.

El objetivo de esta sociedad secreta, inspirada en los ideales de la ilustración y cuya estructura estaba basada en la de las órdenes masónicas, era acabar con el oscurantismo y con la influencia que en aquella época tenía la iglesia en la esfera política.

Tras el ascenso al poder del príncipe Karl Theodor, la Orden los Illuminati, igual que otras sociedades secretas, fue ilegalizada, disolviéndose en 1785, menos de una década después de su fundación.

Pese a su desaparición, algunos creían que la organización siguió operando de forma clandestina.

Autores como el francés Agustín Barruel (1741-1820), la británica Nesta Helen Webster (1876-1960) o el canadiense William Guy Carr (1895-1959) la vincularon con eventos como la Revolución Francesa de 1789, las Revoluciones de 1848, la Primera Guerra Mundial o la Revolución Bolchevique de 1917.

Hubo quien aseguró que los padres fundadores de EE.UU. eran miembros de la Orden de los Illuminati y que la Reserva Federal, el banco central estadounidense, fue creada para ayudar a cumplir los objetivos de dominación global de la organización.

En las últimas décadas han aparecido referencias a los Illuminati en obras como la trilogía satírica de ciencia ficción The Illuminatus (1975), de Robert Shea y Robert Anton Wilson, o “Ángeles y Demonios” (2000), de Dan Brown, así como en las letras de algunos artistas de la escena del hip hop.

Todo ello ha contribuido a que se convirtieran en protagonistas de numerosas teorías conspirativas sin pies ni cabeza, que han ganado popularidad en años recientes gracias a internet, donde se pueden encontrar miles de páginas dedicadas a los Illuminati.

“Es una locura que hoy en día haya gente que crea en la existencia de los Illuminati”, asegura el escritor e historiador estadounidense Mitch Horowitz.

“Los ciudadanos tienen preocupaciones legitimas sobre cómo funcionan los poderes políticos y económicos, pero en vez de canalizar esas preocupaciones de manera efectiva para que haya más transparencia, algunos prefieren creer en historias de fantasía sobre una organización que dejó de existir hace más de 200 años”, señala Horowitz en conversación con BBC Mundo.

Según Horowitz, “hay escritores y periodistas que contribuyen a la paranoia en torno a los Illuminati y la gente se deja convencer porque les resulta interesante pensar que existe un grupo secreto que domina el mundo”.

“Si estudiaran lo que realmente eran los Illuminati, se darían cuenta de que se trataba de una organización política cuyos ideales estaban basados en una sociedad más justa y a la que le gustaba la iconografía que se relaciona con el mundo de lo oculto”.

Horowitz cree que, debido al magnetismo que tiene para el público, hoy en día a muchos artistas les gusta experimentar en sus videos musicales con esa iconografía.

“Los músicos entienden el atractivo que tienen símbolos como el pentagrama, el obelisco o el ojo que todo lo ve y por eso los utilizan, aunque eso no los convierte en miembros de una sociedad secreta”.

Entre los que sí creen en la existencia de los Illuminati se encuentra el escritor estadounidense Mark Dice, autor de un libro sobre esta presunta organización clandestina.

“Es cierto que los Illuminati están rodeados de fantasía, pero cuando se separa realidad de ficción, creo que hay pruebas que demuestran que se trata de un grupo real que continúa existiendo hoy en día”, explica Dice en conversación con BBC Mundo.

Según Dice, tras su disolución en 1785, “los Illuminati siguieron operando a través de varias sociedades secretas interconectadas, como el Grupo de Bilderberg o el Consejo de Relaciones Exteriores”.

“Estas organizaciones comparten los objetivos de los Illuminati, sus métodos de funcionamiento, sus símbolos y su terminología”, asegura.

Dice sostiene que no necesitan utilizar el nombre de Illuminati porque “ellos saben quiénes son y lo que están haciendo”.

“En los últimos años el Grupo de Bilderberg ha sido expuesto, ya que con internet no es fácil que siga siendo un secreto. Lo venden como si fuera una conferencia aburrida más, pero eso no explica por qué en los últimos 60 años la prensa no ha informado de ello”, asegura Dice, quien culpa de ello a los grandes medios.

“¿Cómo no es de interés público que cada año 100 de las personas más poderosas del planeta se reúnan en un hotel rodeados de guardas armados para conversar sin micrófonos sobre cómo quieren influir en el futuro del planeta?”.

Dice asegura que los Illuminati “quieren crear un gobierno global de inspiración socialista” y “utilizan a artistas de fama global para promocionar su agenda”.

Pese a lo descabelladas que puedan sonar las teorías de Dice sobre los Illuminati o quizás a causa de ello, el escritor estadounidense cuenta con cientos de miles de seguidores en Facebook y YouTube.

Ello viene a confirmar lo que sostiene Jesse Walker, autor del libro The United States of Paranoia (“Los Estados Unidos de la paranoia”), quien considera que “internet ha sido fundamental para potenciar y propagar el fenómeno de los Illuminati”.

“En la actualidad son vinculados con todo tipo de teorías, tanto por grupos de extrema derecha como de extrema izquierda, que los utilizan según les conviene”, explica Walker en conversación con BBC Mundo.

como los ocurridos en EE.UU. el 11 de septiembre de 2001 han sido objeto de numerosas teorías Según Walker, en los últimos años algunos artistas como el rapero Jay Z han incluido guiños a los Illuminati en sus apariciones públicas para divertirse, alimentando las teorías conspirativas que vinculan a numerosas estrellas de la industria del entretenimiento con este grupo.

“Las teorías conspirativas son una parte intrínseca de la psique humana. Somos criaturas que buscamos patrones para dar un sentido al mundo que nos rodea. Si hay lagunas en una historia hemos de buscar explicaciones

para ello”.

Walker considera que “existen motivos reales para tener miedo o ansiedad, ya que algunas veces las teorías conspirativas han resultado ser ciertas, como en el caso del escándalo de las escuchas de la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) o cuando sale a la luz que un político ha estado recibiendo sobornos”.

“Así que cuando combinas el miedo con la búsqueda de patrones, surgen teorías conspirativas como la de los Illuminati”.

Según Walker, el problema es que “mucha gente no tiene el conocimiento suficiente como para diferenciar lo que es real de lo que no”.

Quizás por eso, en la era de internet, los Illuminati siguen siendo utilizados por aquellos que se niegan a creer la versión oficial de los hechos para explicar todo tipo de eventos.

 

RECOPILACIÓN INVESTIGATIVA: ING. REYNALDO PEREZ MONAGAS

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230-MEGALITOS Y CHAMANES VOLADORES

abril 1, 2019

Planeta Azul se presenta nuevamente esta vez remontando tiempos remotos, cuando Asia central vio nacer una casta de sacerdotes-médicos cuya influencia en la tribu radicaba en su capacidad para intermediar entre el mundo de los vivos y el elusivo universo de los espíritus, privilegio que les facultaba para curar a los enfermos, exorcizar demonios, adivinar el futuro y una larga lista de funciones generalmente vinculadas con la magia. Lo que resulta excepcional es que aquellos primitivos chamanes actuaran también como arquitectos y erigieran monumentos similares a los levantados por los constructores de megalitos. En Siberia y Mongolia están las pruebas sólidas de que fue así.
Si preguntamos a un antropólogo cuál es el origen del chamanismo, probablemente obtendremos una respuesta vaga, pues el fenómeno posee múltiples variantes y se extiende a prácticamente todo el mundo. En cuanto al significado del vocablo, éste define a un sanador o curandero, aunque la traducción del término chamán en lengua tungús –literalmente «el que sabe»– sitúa a estos personajes en un marco aparentemente ambiguo, pero en todo caso distinto del de los médicos convencionales.
«Él –o ella– actuaba como intermediario entre la Humanidad y lo Otro, y como guardián de la tradición cultural y mágica. Su trabajo implicaba dirigir las bendiciones, sobre todo en bebés recién nacidos, realizando rituales de protección, adivinando el futuro, sanando a los enfermos, exorcizando fantasmas y demonios, supervisando el entierro de los muertos y, principalmente, actuando como mediador entre la tribu y el mundo de los espíritus y sus habitantes»,
Los primeros viajeros occidentales que visitaron Siberia y Mongolia y conocieron a estos extraños personajes, quedaron perplejos al contemplar sus extrañas vestimentas y desconcertantes ceremonias, tanto que las adscribieron al ámbito de lo demoníaco.
Marco Polo, el célebre viajero contaba que en su visita a estas tierras conoció a magos que podían diagnosticar y sanar las enfermedades mediante rituales de adivinación, ceremonias en las que eran poseídos por diablos que hablaban utilizando las gargantas de los propios chamanes, o así interpretó el veneciano los inquietantes sonidos guturales que proferían los oficiantes cuando entraban en trance. Cuernos, tambores, voces extrañas, espíritus malignos… Dada su condición de occidentales y cristianos, no es raro que Marco Polo, y demás pioneros en contactar con aquellos peculiares sacerdotes, extrajeran la conclusión de estar ante una especie de embajadores del diablo. Afortunadamente, la perspectiva sobre el chamanismo y sus practicantes comenzó a cambiar en la segunda mitad del siglo XIX.
Los primeros chamanes que habitaron estas tierras dejaron su impronta en las piedras que les rodeaban. Misteriosos petroglifos hallados en Siberia confirmarían la existencia de una primitiva escuela de pintores chamanes.
las estepas de Asia Central ofrecen un paisaje monótono, con apenas fauna y sin señales de haber sido hollado por el hombre. No obstante, en ocasiones surgen otros signos que denotan la actividad civilizadora, aunque en el caso que nos ocupa estos remitan a los antiguos pobladores del lugar, quienes, en torno al segundo milenio antes de nuestra era, erigieron cientos de extraños megalitos. Por lo general, los bloques no presentan signos inscritos, pero algunos fueron grabados con motivos animales y, más a menudo, con cérvidos. Es por eso que son conocidos como «piedras ciervo» o «piedras reno», según la diferente interpretación de quienes los han estudiado.
Esculpidos sobre granito o diorita, en función de la abundancia de uno u otro mineral en el área donde se erigieron, algunos monolitos superan los cuatro metros de altura, aunque lo normal es que no levanten más de un metro sobre el suelo. En cuanto a su morfología, la parte superior de los mismos suele ser plana o redondeada, si bien en algunos monolitos se aprecia que ésta fue rota o arrancada deliberadamente, quizá para eliminar un diseño o deidad «inconvenientes». En relación con los grabados, estos se practicaron antes del levantamiento de los bloques, aunque varias de estas piedras muestran que fueron esculpidas en origen.
Habitantes de la cordillera de Altái, entre Siberia y Mongolia, los Pazyryk desarrollaron extraordinarias manifestaciones culturales, incluida la afición a llenarse el cuerpo con sofisticados tatuajes, el uso de saunas rituales y la práctica activa del chamanismo, como ha quedado demostrado por el hallazgo en varios enterramientos de restos de cannabis e incluso de unos curiosos aparatos para inhalarlo.

Las estepas de Mongolia están salpicadas por extraños menhires levantados con fines mágicos o rituales.

 

Chamanes: ¿embajadores del diablo?

Cuernos, tambores, voces extrañas, espíritus malignos… Dada su condición de occidentales y cristianos, no es raro que Marco Polo, Witsen, Johnston y demás pioneros en contactar con aquellos peculiares sacerdotes, extrajeran la conclusión de estar ante una especie de embajadores del diablo.

 

Afortunadamente, la perspectiva sobre el chamanismo y sus practicantes comenzó a cambiar en la segunda mitad del siglo XIX, momento en que la antropología se constituyó como disciplina independiente y el chamanismo se convirtió en uno de sus principales objetos de estudio… con las estepas de Siberia y Mongolia como principal observatorio del mismo. Porque pocos dudan de que fue allí donde nació el «chamanismo fundamental» al que se refería Michael Howard. Lo demuestra el hecho de que tales prácticas están tan enraizadas entre sus habitantes que han perdurado hasta nuestros días, aunque también hay otras evidencias al respecto, mucho más «sólidas», que se ha encargado de desvelar la arqueología…

 

Los primeros chamanes que habitaron estas tierras dejaron su impronta en las piedras que les rodeaban. Misteriosos petroglifos hallados en Siberia confirmarían la existencia de una primitiva escuela de pintores chamanes. Y no sólo se trata de arte parietal. Por insólito que parezca, en las planicies de Siberia y sobre todo en Mongolia existen megalitos que parecen llevar la firma de esta enigmática casta sacerdotal.

Las “piedras ciervo”

Incluso hoy, las estepas de Asia Central ofrecen un paisaje monótono, con apenas fauna y sin señales de haber sido hollado por el hombre. No obstante, en ocasiones surgen otros signos que denotan la actividad civilizadora, aunque en el caso que nos ocupa estos remitan a los antiguos pobladores del lugar, quienes, en torno al segundo milenio antes de nuestra era, erigieron cientos de extraños megalitos.

 

Aunque también los hay en Siberia y en otras áreas de Asia Central y Oriental, aproximadamente 500 de estas construcciones, la mayoría de hecho, se concentran en Mongolia. Por lo general, los bloques no presentan signos inscritos, pero algunos fueron grabados con motivos animales y, más a menudo, con cérvidos. Es por eso que son conocidos como «piedras ciervo» o «piedras reno», según la diferente interpretación de quienes los han estudiado.

 

Esculpidos sobre granito o diorita, en función de la abundancia de uno u otro mineral en el área donde se erigieron, algunos monolitos superan los cuatro metros de altura, aunque lo normal es que no levanten más de un metro sobre el suelo. En cuanto a su morfología, la parte superior de los mismos suele ser plana o redondeada, si bien en algunos monolitos se aprecia que ésta fue rota o arrancada deliberadamente, quizá para eliminar un diseño o deidad «inconvenientes». En relación con los grabados, estos se practicaron antes del levantamiento de los bloques, aunque varias de estas piedras muestran que fueron esculpidas en origen.

 

A propósito de esto, los relieves presentan cortes profundos y rectos, lo que indicaría que se usaron herramientas metálicas. De hecho, ciertas piedras parecen haber sido grabadas con un primitivo mecanismo de perforación mecánica, detalle que desconcierta a los investigadores. Por último, pese a que los megalitos han sido datados en una época relativamente cercana –la Edad del Bronce–, nadie sabe con certeza quiénes fueron sus autores, aunque los dibujos inscritos en las piedras sugieran que sus constructores practicaban el chamanismo o alguna clase de creencia animista. Veamos por qué.

 

Ya hemos mencionado que en muchos de estos megalitos se grabaron ciervos o renos, además de otros símbolos entre los que destaca el disco solar. Pero aún más relevante es la «actitud» de dichos animales, pues como advierte el antropólogo y experto en chamanismo Piers Vitebsky, «el reno fue representado con el cuello muy extendido y las patas flotando sobre el suelo, no como si el animal avanzara al galope, sino como desplazándose por el aire».

 

En apoyo de Vitebsky, el también antropólogo William Fitzhugh subraya que a veces las astas de los cérvidos aparecen plasmadas por parejas y que éstas presentan unos diseños espirales muy enrevesados, tanto que en ocasiones abarcan todo el cuerpo del animal. Además, incide en la presencia del disco solar situado justo en mitad de las astas, abundando en que en el chamanismo siberiano es muy frecuente la asociación entre el reno y el sol.

 

Finalmente, Fitzhugh recuerda los tatuajes que presentan los cadáveres en algunos enterramientos de la región, pues entre los diseños destacan los de ciervos con la cornamenta adornada con pequeños pájaros. En definitiva, es probable que la asociación reno-sol-pájaro simbolice la transformación espiritual del chamán o su viaje desde la tierra hasta el cielo: el paso de la vida ordinaria a la vida celestial.

¿Una ayuda para contactar con el más allá?

Además de los tambores y los cánticos repetitivos, los chamanes de Asia Central necesitaban un pequeño «empujón» para emprender el vuelo, ayuda que obtenían mediante la ingesta de sustancias psicotrópicas. No hay duda de que los chamanes siberianos continúan siendo expertos en el manejo de enteógenos, sobre todo de la amanita muscaria.

 

Los nativos chukchis, coriacos, chuvanos, evenks, yukagirs y otras etnias habitantes de la región de Chukotka, poseen una tradición milenaria que les vincula con el consumo de este hongo. Particularmente los chukchis, cuyos antepasados, hace aproximadamente tres mil años, pintaron en las rocas cercanas al río Pegtymel varias figuras antropomorfas que desconciertan a cualquiera que las observa.

En concreto, se trata de las representaciones de tres mujeres y un hombre con un llamativo adorno que salta a la vista: todos ellos llevan sobre la cabeza –o unidos a ella– lo que parecen ser enormes hongos de la especie amanita muscaria, todavía muy abundante en la zona. De hecho, la también conocida como falsa oronja es imprescindible en los rituales que siguen celebrando los chamanes chukchi, etnia paleosiberiana mayoritariamente dedicada al pastoreo de renos…

 

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