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232-LA ABDUCCIÓN DEL PROFETA ELIAS

junio 12, 2019

Planeta azul se presenta nuevamente en esta oportunidad escudriñando la abducción de un profeta “desaparecido”, ya que los textos narran que un “carro de fuego”, bajó de los cielos, y se lo llevó. Elías ungió a Eliseo como su sucesor. Elías y Eliseo bajaron a la ciudad de Betel. La comunidad de profetas que vivían allí, salieron a recibir a Eliseo, y le dijeron: “¿Sabes que hoy el Señor va a arrebatar a tu maestro por encima de tu cabeza?”. Él respondió: “Claro que lo sé; ¡no digan nada!”. Elías le dijo: “Quédate aquí, Eliseo, porque el Señor me ha enviado a Jericó”. Pero él respondió: “Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré”. Y llegaron a Jericó. La comunidad de profetas de Jericó se acercó a Eliseo y le dijeron: “¿Sabes que hoy el Señor va a arrebatar a tu maestro por encima de tu cabeza?”. Él respondió nuevamente: “Claro que lo sé; ¡no digan nada!”.

Elías se dirigió entonces al Jordán. Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco. Cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de tu lado”. Eliseo respondió: “¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!”. Y Elías respondió: “si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrás, de lo contrario, no será así”. Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo envuelto en un torbellino.

Este hecho lo narran los testigos que presenciaron el arrebatamiento del profeta Elías. ¿Qué le pasó exactamente?. Un carro de fuego, que al ascender provoca un torbellino, solo lo puede hacer una nave y los propulsores. Cualquier otra interpretación no reflejaría la realidad. Su desaparición de la faz de la Tierra, fue provocada por carros de fuego, por los “dioses” de otros mundos, que se los llevaron con ellos.

Ahora bien si lo vemos a través de los textos sagrados  En el siglo IX a.C. se produce la primera narración conocida (dentro de los textos bíblicos) en que el contactado es abducido por un objeto volante no identificado. Pero no hace falta interpretar el texto, sino que una vez más es suficiente con leerlo simplemente tal y como nos lo transmiten las Escrituras:

Antiguo Testamento (2 Reyes 2, 11):

 

1-Y aconteció que, cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal.

2- Y dijo Elías á Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado á Beth-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron pues á Beth-el.

3- Y saliendo á Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Beth-el, dijéronle: ¿Sabes cómo Jehová quitará hoy á tu señor de tu cabeza? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad.

4- Y Elías le volvió á decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado á Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron pues á Jericó.

5- Y llegáronse á Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y dijéronle: ¿Sabes cómo Jehová quitará hoy á tu señor de tu cabeza? Y él respondió: Sí, yo lo sé; callad.

6- Y Elías le dijo: Ruégote que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron pues ambos á dos.

7- Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y paráronse enfrente á lo lejos: y ellos dos se pararon junto al Jordán.

8- Tomando entonces Elías su manto, doblólo, é hirió las aguas, las cuales se apartaron á uno y á otro lado, y pasaron ambos en seco.

9- Y como hubieron pasado, Elías dijo á Eliseo: Pide lo que quieres que haga por ti, antes que sea quitado de contigo. Y dijo Eliseo: Ruégote que las dos partes de tu espíritu sean sobre mí.

10- Y él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será así hecho; mas si no, no.

11- Y aconteció que, yendo ellos hablando, he aquí, un carro de fuego con caballos de fuego apartó á los dos: y Elías subió al cielo en un torbellino.

12- Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su conductor! Y nunca más le vió, y trabando de sus vestidos, rompiólos en dos partes.

 

“Y Elías subió al cielo en un torbellino…”

 

Una vez más el contactado trata de describir lo sucedido con un vocabulario limitado. ¿Qué otra forma de describir a un “vehículo” volante que transporta a una persona? Eliseo como testigo no tenía la más remota idea de lo que era un aparto volante de alta tecnología, y solo pudo compararlo con lo que él conocía como medio de transporte, es decir, un carro tirado por caballos. Además, siguiendo la historia de Elías descubrimos que tuvo un trato especial con su “dios”, el cual le facilitaba situaciones, siempre y cuando fuera necesario para completar las misiones que este le encomendaba, como es el caso del bombardeo a los soldados del rey de Judá:

 

Elias dirige un bombardeo. Los Misiles de Yahveh: 

 

Reyes 2:

 

8 –¡Es Elías, el de Tisbé! –exclamó el rey,

9 y en seguida envió en su busca a un capitán con cincuenta soldados. Cuando llegaron, Elías estaba sentado en la cima de un monte. Entonces el capitán le dijo:

–¡Profeta, el rey ordena que bajes!

10 Elías respondió:

–Si yo soy profeta, que caiga fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta soldados.

Al instante cayó fuego del cielo y los consumió.

11 El rey envió a otro capitán con otros cincuenta soldados, el cual fue y dijo a Elías:

–¡Profeta, el rey ordena que bajes inmediatamente!

12 Elías le respondió:

–Si yo soy profeta, que caiga fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta soldados.

Al instante cayó fuego del cielo y los consumió.

13 Después, por tercera vez, mandó el rey a un capitán con otros cincuenta soldados. Pero el tercer capitán subió hasta donde estaba Elías y, arrodillándose delante de él, le rogó:

–Por favor, profeta, respeta mi vida y la de estos cincuenta servidores tuyos;
14 pues antes cayó fuego del cielo y consumió a los otros dos capitanes y a sus hombres. Yo te ruego que me tengas consideración.

15 Entonces el ángel del Señor ordenó a Elías:

–Ve con él; no le tengas miedo.

Elías bajó y fue con el capitán a ver al rey.

Elías acumula en su biografía tantos hechos extraordinarios como ningún otro personaje bíblico. Adivinó el futuro, resucitó muertos, multiplicó alimentos, abrió las aguas con su manto, fundó una escuela de profetas y, finalmente, ascendió a los cielos en vida sobre un «carro de fuego» enviado por Yahvé. Este hecho ha generado no pocas polémicas, pues muchos están convencidos de que dicho pasaje bíblico describe la primera abducción OVNI de la que tengamos noticia…

Las Sagradas Escrituras lo presentan como un personaje de carne y hueso; un simple mortal que irrumpe por sorpresa en el primer Libro bíblico de Reyes. Nada se aclara sobre sus padres o su infancia y muy poco sobre su procedencia. El texto simplemente dice que nació en Tisbe en torno al siglo IX a. C, y es descrito como alguien humilde y solitario, de indumentaria modesta y con predilección por habitar en cuevas, junto a los arroyos o en los rincones más recónditos del desierto. Este comportamiento era en sí mismo una denuncia contra los sacerdotes de la época, demasiado refinados, politeístas y cautivados por los rituales idolátricos. Los exégetas posteriores considerarán a Elías miembro de una familia sacerdotal, aunque el único indicio al respecto lo hallamos en que solía ofrecer sacrificios a Yahvé.

Según los textos sumerios  que  exponen el  plan de dominación y colonización del planeta ejecutado por los Annunaki  encarnado en uno de sus principales líderes,  Enlil , mejor conocido como Yahvé por  los israelitas de la época.

Enlil tomó el elixir de vida, su cuerpo físico ya no era como antes, su densidad se tornó sutil , ahora era más un ser energético que físico , sus átomos giraban a toda velocidad, su cuerpo brillaba como una antorcha, en verdad había funcionado la nueva fusión de oro monoatómico creada por sus científicos.

Esta nueva aleación de oro monoatómico funcionaba en su cuerpo a la perfección y le hacía sentir como un Dios Arconte, ahora en su nueva dimensión de semidiós las propiedades del ADN se habían  activado por completo.
Podía traspasar el velo de las dimensiones a su antojo, con solo pensarlo se convertía en energía y podía aparecer y desaparecer a su antojo, los científicos se entusiasmaron al ver los resultados de la nueva fórmula de oro monoatómico o elixir de la vida eterna como también lo llamaban.
Pero había un problema , contra más consumías , más te consumía el elixir, la locura comenzó a poseer al ya egocéntrico Enlil y se dispuso a batallar por el poder con los Jerarcas Arcontes , en la tierra los Arcontes disponían de templos , monumentos, altares para recibir sus sacrificios rituales.
Enlil fue llamado por el consejo, pero se negó a abandonar su actitud de superioridad ante los Dioses arconte, él necesitaba toda la energía emanada de los rituales para mantener su poder aparte de grandes cantidades de oro monoatómico mejorado atómicamente por sus científicos genetistas.
Lo primero que hizo fue expulsar a la competencia de su zona, para ello preparó todo un despliegue de programas mentales e infiltrados híbridos para crear su movimiento religioso y de rituales  dedicados a su persona, Enlil ya no era un simple colaborador de la dimensión Arconte, ahora era un Dios autónomo creando una corriente religiosa bajo el nombre de Jehová , Yahvé al principio , pero después , viendo que se le quedaba corto su reino, se autoproclamó Dios creador de otros movimientos religiosos.
Su táctica era la de embaucar e hipnotizar a sus esclavos mediante efectos especiales, otorgando poderes a sus híbridos para hacer más creíble su teatro, un ejemplo de esta lucha de poderes es el caso de Elías.
Elías era humano sujeto a pasiones similares a las nuestras (Santiago 5, 17.): tras su victoria, huye por temor a la venganza de Jezabel y se adentra en el desierto, deseándose la muerte. Sin embargo, después de que el Ángel de Yahvé le da de comer y beber se sintió reconfortado y anduvo hasta el monte Horeb, donde se esconde en una cueva.

En medio de una depresión, el profeta Elías ora a Yahvé y demuestra un exceso de celo en su misión. Dios se le manifiesta y le apoya presentándose como una voz apacible y suave tras vientos, temblores y un fuego y le da nuevas misiones, y acaba señalando a Eliseo como su sucesor.

La maldad de Acab y Jezabel enfrentada por Elías no se limitaba al culto de Baal, sino que se proyectaba en el despojo de sus súbditos. El episodio de la viña de Nabot  es representativo de la repetida historia del despojo de las tierras de los campesinos por los gobernantes y grandes propietarios.

Otros profetas se referirían a estas situaciones:  Elías expresa la sentencia divina contra Jezabel y contra la descendencia de Acab. Derrotado y muerto éste en combate con las tropas del rey de Aram, a pesar de los buenos augurios de los falsos profetas, le sucedió su hijo Ocozías, que anduvo por el camino de su padre y de su madre e hizo pecar a Israel y murió pronto.

Según 2 Reyes 2, 1-13. Tras la muerte de Ocozías, (852 antes de  Cristo) Dios traspasa el oficio de profeta a Eliseo, «un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino  a la vista de Eliseo. Enlil se lo llevó, lo secuestró con una de las naves que monitoreaba el planeta para mantenerlo en estado de criogenización.

Eliseo toma el manto de Elías y es de este modo reconocido por Yahvé como su profeta.

Enlil utiliza a Elías para sacarse de en medio a su oponente y jerarca Arconte Baal , uno de los más poderosos jerarcas que tenía a sus profetas , parasitados mentalmente y que a través de mensajes telepáticos les da órdenes para que acaben con los profetas de Enlil.

En las antiguas escrituras se lee lo siguiente:

Jezabel hizo que dejaran las veneraciones a Dios (Enlil) y descaradamente siguieran los preceptos establecidos por los ídolos fenicios y cananeos (Baal), Asera (Astarot e Ishtar) la reina del cielo, y otros dioses ajenos o extraños a Dios.

Jerarcas arcontes enfrentados con Enlil , Es ahí cuando Dios se enoja con Jezabel e Israel por este pecado y envía profetas al rey Acab, más tarde al profeta Elías para resarcir la ofensa del rey y la reina de Israel.

Tras haber masacrado Jezabel a los profetas de Dios, el profeta Elías desafía a 450 profetas de Baal a una prueba para saber cuál es el verdadero dios; se sacrifican dos animales, uno para cada dios, y se espera a ver cuál dios, tras la invocación pertinente, enciende el fuego del sacrificio. Mientras que Baal no aparece, Dios sí, y el fuego enviado por él consumió incluso el agua que habían vertido sobre el sacrificio y hasta las piedras del altar. Elías y el pueblo, con el respaldo de Dios, masacran a los profetas de Baal, ganándose la enemistad de Jezabel.

La batalla entre Enlil y los jerarcas arcontes no hizo más que comenzar, cada uno quería su porción de alimento ritual y de adoración.

Enlil convenció a componentes de su grupo, a algunos bajo amenaza de muerte, para que le ayudasen en la tarea de crear un movimiento religioso implementándolo en la mente de los esclavos humanos.

La Biblia es uno de los textos que más misterios guarda y es el punto de encuentro para muchos investigadores que intentan acercarse a lo desconocido entre todos los enigmas y situaciones que se nos escapan a nuestra razón y que se dan cita en el libro más importante para toda la religión cristiana.

En ella se narra en más de una ocasión unas fuerzas sobrenaturales pero, ¿y si está fuerza tan todopoderosa no fuera Dios?¿ Y si para  buscar respuesta a esta pregunta tuviésemos que mirar a objetos provenientes de mundos sin descubrir?

A lo largo de la Biblia ocurren sucesos en los cielos que no se sabe nada de su procedencia. Para los estudiosos de la Religión demuestran la existencia de Dios, así como  la aparición de ángeles y seres celestiales que vienen a mostrar acciones divinas. Para estudiosos más actuales y que no se conforman con lo convencional hablan de visitas de seres imposibles que menos de la Tierra vienen de cualquier sitio. En la Biblia aparecen muchos pasajes en los que “algo” contacta con personas y a día de hoy seguimos sin encontrarle explicación.

Algunos creen que la influencia de los OVNI no se cierra sólo en la Biblia judía. En el Nuevo Testamento se habla de la transfiguración de Jesús ante testigos, donde aparecieron el profeta Elías y Moisés que hablaron con él, justamente dos personajes de la Biblia que habría tenido contacto con esa ente desconocida.

¿Era el carro de fuego que abdujo a Elías y la nube celestial que brillaba para guiar a Moisés y a su pueblo el mismo ente? ¿Fue este mismo fenómeno el que transportó a Elías y a Moisés a la transfiguración de Jesús de Nazaret?

 

RECOPILACIÓN INVESTIGATIVA: ING. REYNALDO PEREZ MONAGAS

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